ESTAMOS MUY, MUY ASUSTADOS; NOS ASUSTAN LOS ASUSTADOS.-

(Es una lástima que la medicina para el endeudado —tipos de interés bajos— sea exactamente la contraria que la medicina para el rentafijista —tipos de interés altos—. No se nos olvide que, PARA TOMAR MEDICINAS, HAY QUE ESTAR MUY SANO. Tampoco debe olvidársenos la naturaleza y función de la palabrería. Las autoridades no tienen más remedio que hacer de la necesidad virtud y justificar con la palabra estímulo el nivel de tipos de interés tan bajo que hay —nivel que sale así de natural, por la preferencia radical por la liquidez, dado el miedo estructural reinante, aparte de que no nos podemos permitir otra cosa, por el endeudamiento y la no-inflación del mundo globalizado y tecnificado—. Noten cómo se canta la palabra estímulo con la gola; y, al hacerse sin pudor, se nos transmite información contradictoria, para quien quiera leerla. Seremos muy tontos si, a pesar de la gola, seguimos la corriente y nos ponemos a discutir, nosotros sin gola, si hay que estimular o no y qué. Dejémonos de estímulos y no estímulos, y centrémonos en el ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO DEL MODELO POPULARCAPITALISTA, reburbujeado a sabiendas por motivos mezquinos, porque a las entidades de crédito ya no les hace falta, dado el escudo que les hemos puesto los contribuyentes en estos ya 10 años que llevamos de pinchazo —las entidades, el problema que tienen es que, en la Era Cero, no tiene sentido que sean empresas privadas convencionales—.)

FRENTE AL ENGAÑO ECONÓMICO Y LOS CUATRO CHANTAJES POLÍTICOS: ¡VIVA EL REY!.-

El engaño económico:
– “Gracias a mí, la Economía va bien”.

Los cuatro chantajes políticos:
– “Si me quitas a mí, la economía dejará de ir bien”;
– “Si el Rey no me propone a mí, diremos que borbonea”;
– “Si, absteniéndote, no me dejas seguir a mí, tú serás el culpable de una nueva repetición de elecciones (que estoy deseando que suceda porque solo me favorece a mí)”; y
– “Si osas conformar una alternativa a mí, coaligándote con impresentables, serás tachado de aventurerista suicida, y nos veremos las caras en otras elecciones, que anticiparemos”.

Manipulando la estadística y comunicación oficiales, se está dando por incuestionable que la situación económica es buena, cuando es peor que nunca. Estrangulados financieramente, están obligándonos a reinflar la burbuja (REBURBUJA) financiándola con más deuda pública de la que puede honrarse razonablemente con la recaudación tributaria ordinaria (“Fiscal Limit”). La aventura terminará, obviamente, en REPINCHAZO, pero esta vez sin colchón financiero, y dependeremos única y exclusivamente de la caridad de una UE que tiene problemas mucho más importantes en su agenda.

La mentira del “España está recuperándose” está haciendo que se acumulen decisiones económicas propias del modelo pasado y que,, por tanto, son erróneas y, tarde o temprano, habrá que revertir con sufrimiento.

Los partidos políticos han creado un disfraz grotesco e infantil para meter en él, controlar y enervar al Movimiento Indignado. Craso error, porque, bien embridado y canalizado debiera ser la principal fuerza por la Transición Estructural 2025, querida por el sistema capitalista, como sucediera con el PCE en la segunda mitad de los 1970. Particularmente uno de ellos, lo ha inflado como un suflé rechinante para hacer creer que alcanzaría el poder (sorpaso), con el solo objetivo de restar fuerza electoral a su adversario.

Parapetados en la Teoría de los Apoyos y chantajeando con una supuesta Regla “Anti-Borboneo”, todos los partidos políticos, pero especialmente uno, están impidiendo que el Rey ejerza libremente su derecho a proponer el candidato a la Presidencia del Gobierno que él quiera (art. 99 de la Constitución). Porque, señores, en España, el Rey solo tiene la obligación de consultar a los partidos políticos. El líder del partido político más votado no tiene derecho a ser investido Presidente del Gobierno. Para más inri, se nos intenta hacer creer que la decisión de presentarse o no a las investiduras, es libérrima y personal de los candidatos. ¡Que el régimen español no es presidencialista!

Los partidos políticos están degradando los procesos electorales, rebajándolos a meras encuestas; y, especialmente uno de ellos, que es a quien más beneficia la repetición de elecciones, con un cinismo nunca visto, le echa la culpa al que más sufre con la repetición (por el miedo reinante) al tiempo que le chantajea con que “unas terceras elecciones serían hacer que España hiciera el ridículo”.

Finalmente, la corrupción les importa un bledo, a los partidos políticos y a sus candidatos, estando el principal de ellos acusado por su propio extesorero, procesado penalmente, de haber estado durante años cobrando dinero negro.

Entienden por qué decimos que estamos muy, muy asustados.

La próxima legislatura va a ser como la segunda del PSOE-Zapatero. Va a estar dividida en dos partes: antes y después de 2018, es decir, del dies ad quem del inmocongeladurismo y de la tregua de la UE en cuanto al rigor del Pacto de Estabilidad. En la primera parte aumentará la entropía hasta que, tras el correspondiente “turning point”, que no será bonito, sobrevenga una segunda parte de tomatazos, para que finalmente haya un cambio político pendular.

¿El ortograma qué dice cara al trance de 2018: que los tomatazos se los lleve el PP apoyado de modo que la esperanza se focalice en el PSOE coaligado, o que se los lleve éste y se prepare una retoma del poder por un rejuvenecido PP, ahora ya ciudadanizado él, es decir, no meramente adornado con bisutería “leydeofertademandista”, sino “posmodernizado”?

¿Y si 2018 no fuera dies ad quem de nada y se consiguiera pasar sin pena ni gloria la recesión global que todos anuncian para 2017 y 2018, dado el nivelazo de oposiciones que tienen los estupendos líderes del PP: Registradores de Inmuebles, Abogados del Estado, Economistas del Estado e Inspectores de Hacienda del Estado?

¿Ven ustedes olas continuistas de las que gozar debajo de las tablas de estos surfistas que son los funcionarios del Estado en servicios especiales, o por contra ven la marea en retirada de un mar muerto donde no hay vida, todo flota y te puede el miedo a que el agua contacte con tus ojos y te deje ciego?

Muy sintéticamente: ¿de verdad que “esto son solo ciclos coyunturales” y el ladrillo y el oro vuelven a las andadas “porque España y yo somos así”, o estamos en TRANSICIÓN ESTRUCTURAL hacia una nueva era sin inflación, ni renta fija, con monedas muy fuertes y en la que China, India y Rusia tienen tanto o más que decir que EEUU, la UE y Japón?

Gracias por leernos.

P.S.: Perdón por la extensión del comentario.

 

ESTAMOS MUY, MUY ASUSTADOS; NOS ASUSTAN LOS ASUSTADOS.-

En la actual liturgia de la palabra bancocentralista, hay tres ingredientes nuevos que, en nuestra modesta opinión, son clave.

Aciertan más los intérpretes que hablan de un nuevo y enésimo retraso en la tan manida (y falsa) “normalization”, que quienes hablan de ambigüedad y falta de pulso de las autoridades.

La verdad es que estamos ante una profundización de la “Quantitative Easing”. Como además se revisan a la baja las previsiones de crecimiento del PIB para 2017 y 2018, estamos ante el RECONOCIMIENTO DE QUE VIENE UNA RECESIÓN.

También se queja el BCE de lo decepcionante que es la cosecha de reformas estructurales. Recordemos que no estamos en una economía en velocidad de crucero sino en crisis estructural y, por tanto, la exigencia de reformas estructurales no es accesoria sino principal. A la sempiterna necesidad de reformas estructurales para administrar el hundimiento del modelo popularcapitalista, se unirá ahora la de medidas coyunturales anticíclicas ordinarias, para administrar el nuevo vaivén. ¡Y España sin Gobierno y con la basura inmobiliaria todavía en la banca!

Algunos analistas niegan obscenamente la estructuralidad de la crisis diciendo sandeces, como que los mercados ya han descontado el Brexit o que la economía de EEUU va tan bien que la FED ya no tiene excusa para no subir los tipos de interés.

Olvidémonos de los cantamañanas y centrémonos en lo que dice literalmente el BCE.

Los tres ingredientes nuevos liturgia de la palabra bancocentralista se introdujeron a principios de julio, después del brexit. Aquí tienen la supersíntesis de la liturgia de la palabra bancocentralista en español (noten que son textos idénticos, aunque con dos meses de diferencia):
http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/ComunicadosBCE/DecisionesPoliticaMonetaria/16/Arc/Fic/pr160721es.pdf
http://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/ComunicadosBCE/DecisionesPoliticaMonetaria/16/Arc/Fic/pr160908es.pdf

Los primeros dos ingredientes son nuevas condiciones en la política de MANTENIMIENTO de tipos de interés de intervención radicalmente bajos (0,00%, 0,25% y -0,40%, respectivamente, principal, marginal y depósito):

a) MANTENIMIENTO DEL MANTENIMIENTO; se nos avisa que nos van a aburrir a base de “mantenimiento”; se nos comunica que el mantenimiento se va a mantener, valga la redundancia, por encima de la cabeza de un tiñoso: durante un “PERÍODO PROLONGADO QUE SUPERARÁ CON CRECES EL HORIZONTE DE COMPRAS DE ACTIVOS”; pero es que además este horizonte se pasa de determinado (marzo de 2017) a indeterminado y, “en todo caso”, dice, sujeto a la condición de que se observe “UN AJUSTE SOSTENIDO DE LA SENDA DE INFLACIÓN QUE SEA COMPATIBLE CON EL OBJETIVO DE INFLACIÓN” (desde hace lustros sabemos que este objetivo es que la inflación se coloque establemente “below, but close to, 2%” [nótese que la palabra fuerte es “below”, en consistencia con la Era Cero —el Capital odia la inflación—]); y

b) MANTENIMIENTO DEL MANTENIMIENTO DEL MANTENIMIENTO; se nos dice que incluso, podrían, acordarse nuevos tipos de interés “EN NIVELES INFERIORES”; ya no habría, pues, mantenimiento en sentido estricto; habría mantenimiento de la política de mantenimiento del mantenimiento; el actual nivel ínfimo se incorporaría a otro aún más ínfimo.

El tercer ingrediente de la nueva política de comunicación de la Quantitative Easing es la repetición exacta de las palabras:
– “Me pedís que cambie de política monetaria, pues ¡toma ‘cambio’!”.

Lo que denotan estos elementos nada insignificantes de la liturgia de la palabra bancocentralista es el desvanecimiento del espejismo de recuperación popularcapitalista y la firmeza en la Era Cero.

Entonces, si volvemos a la Transición Estructural, ¿por qué estamos asustados los estructuraltransicionistas? ¿De qué tenemos miedo?

TENEMOS MIEDO AL MIEDO DE LOS PERDEDORES, que están muy cabreados y resentidos, y son capaces de DESGUAZAR lo poco que queda en pie.

Gracias por leernos.

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