Sálvese quien pueda.

(Hoy es un gran día en cuanto a Economía, en este blog. Tenemos un párrafo para memorizar, como si se tratara de unos de esos artículos fundamentales del Código Civil, como el 1261 o el 1278:
– «La divisa norteamericana es el patrón internacional y por tanto es el principal factor de liquidez en los mercados. Está comprobado que cuando el billete verde se deprecia, se expande el crédito en esta divisa (USD) fuera de EE.UU., mientras que cuando se aprecia se retira la financiación previamente concedida dado el deterioro de la situación de balance de las empresas prestatarias. Adicionalmente añadimos nostros, un dólar fuerte hace bajar el precio de las materias primas, entre ellas el petróleo, devalúa las divisas de los grandes productores de manufacturas, acelerando así los procesos deflacionarios (o des-inflacionario, como usted quiera tildarlos) en el que estamos metidos desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en el 2008».
Se me saltan las lágrimas cada vez que lo releo. Gracias, muchas gracias, Alexis Ortega.)

HAY SEIS SINDICATOS.-

No todo endeudamiento es apalancamiento. El «leverage» es hacer palanca para dar un salto de renta: te traes rentas del futuro, las inviertes en el presente y generas rentas futuras que superen a las traídas.

La Riqueza es Renta. Solo es Patrimonio en segunda derivada, al ser éste Renta Neta acumulada.

Los préstamos para desarrollar actividades en las que se crea Riqueza-Renta deben ser públicos y gratuitos; y en los casos más extremos, deben gozar de tipos de interés negativos y quitas.

Google sabe que mi mujer y yo casi todos los viernes solemos ir desde hace años al mismo restaurante. Sabe su nombre. Nos dice todos los viernes por la mañana cuántos minutos hay hasta él en coche, desde donde estemos. Ahora, consoliden bases de datos, en plan Big Data.

El otro día un inspector de Hacienda se me quejó:
– «Yo no sé cuánto gana mi cuñado. No porque Hacienda no tenga el dato, sino porque no puedo acceder a él sin justificación. Si se me ocurre hacerlo, saltaría el control y me abrirían un expediente. Sin embargo mi cuñado sí sabe lo que gano yo: trabaja en un banco».

Hoy en día, gracias a la informática, la «Sociedad de Control» (Deleuze) es un cuento de niños. Hoy vivimos en un «Panóptico» (Bentham). Así, sabemos el crédito que tiene cada cual en cada momento. Para racionar los préstamos no dependemos ya de los tipos de interés; y tampoco los emprendedores dependen tanto de «expertos» financieros. Esta es la filosofía que empieza a verse en «Basilea III». También inspirará el Impuesto Negativo sobre la Renta que vendrá para superar el Sistema de Pensiones Popularcapitalistas de los jubilados y viudas nacidos antes de 1955 —además, triunfadores de El Pisito—; sistema que nosotros despectivamete llamamos La Paguita, y que se caracteriza por financiarse irracionalemente con un impuesto sobre las nóminas, es decir, sobre el empleo, en lugar de contra la materia imponible inmobiliaria.

En nuestra época, es tan común el préstamo con interés —y la usura—, que lo vemos como lo más normal del mundo. Sin embargo, toda la historia de la humanidad ha estado mal visto:
– «No cobrarás interés a tu hermano: interés sobre dinero, alimento, o cualquier cosa que pueda ser prestado a interés» (Deuteronomio 23:19).

En el Islam, es muy conocido el aborrecimiento a los intereses. Incluso hay bancos mahometanos, plenamente operativos, no mera «hawala», con sus oficinas en Suiza y todos sus avíos, pero que trabajan sin intereses.

En la Iglesia católica, hay una larga tradición de prohibición del cobro de intereses. Desafortundamente, el protestantismo fue crucial en el cambio ideológico en esta materia. Muchos decimos que la actual crisis del modelo popularcapitalista es también la crisis del determinismo protestante en EEUU y en el mundo de la Empresa, y la vuelta al catolicismo y al liberalismo auténtico de la Contrarreforma (Libre Albedrío, etc.).

Según el Enfoque de la Renta, hay 6 sindicatos; y todos pertenecemos a uno o más, como interesados o como sindicalistas:
– el Sindicato I, de «pobrecitos» trabajadores (UGT, CCOO, etc.);
– el Sindicato II, de «pobrecitos» empresarios (CEOE, etc.);
– el Sindicato III, de «pobrecitos» caseros, cuyos «bichos» les detrozan su «himbersión» y «no hay quien les eche» cuando no se dejan exprimir;
– el Sindicato IV, de «pobrecitos» pensionistas, que se han «matado a trabajar en la vida», ellos o sus cónyuges, y, sin cuya caridad, «¿cuántos jóvenes no se sostendrían?»;
– el Sindicato V, de «pobrecitos» plazofijistas, cuyo «ahorro de toda una vida trabajando» no renta ya nada por «capricho de los políticos»; y
– el Sindicato VI, de «pobrecitos» trabajadores-directivos (FEDEA, etc.) y bienpagados asimilados, víctimas del siniestro «intervencionismo» —cuando les va mal—, y a cuyas madres debiéramos estar todos agradecidísimos por haber traído al mundo a caudillitos obreros con tanto «talento».

Nuestra tesis es que hoy la contradicción social principal no es II contra I —burguesía contra proletariado, para entendernos—, sino entre dos frentes sindicales irreconciliables, dándose la batalla incluso dentro de cada uno de nosotros:
– el productivo = I + II; y
– el improductivo = III, IV, V y VI.

Estos días, a los productivos nos está tocando meternos con el Sindicato V porque, los pesados, están saliendo en tromba a lloriquear por enésima vez:
– «Dejaos de excusas de mal pagador… que si deflación, que si superendeudamiento. La economía va como un tiro. Los del Sindicato III se están saliendo con la suya. Nosotros también derecho a mojar. El dinero no es gratis».

Sin embargo, los que tenemos dinero en el bolsillo y vamos bien peinados —sabemos que estamos en Transición Estructural del Popularcapitalismo a la Era Cero—, no estamos a favor de que suban los tipos de interés. Lo que queremos es que se perpetúe la deflación y que los inmomutilados, etcétera, en vez de pedir «resets», inflación y demás cerdadas antisistema, paguen lo que deben y acepten su derrota (la exmayor fortuna andaluza, Nicolás Osuna, acaba de recibir el abrazo del oso, por cierto).

Gracias por leernos.

P.S. 1: La revolución de finales del s. XVIII fue posible gracias a la expansión demográfica vivida durante dicho siglo en Europa. El Antiguo Régimen ya no cabía en la nueva economía y pasó lo que tenía que pasar: transición completa del sistema. Pero España no vivió este proceso. Isabel de Farnesio, viuda de Felipe V, no era buena madre, aunque todo su afán era que sus hijos estuvieran bien colocados territorialmente (El Pisito, que diríamos ahora), y metió a una España declinante en demasiados líos y guerras. A principios del siglo XIX, la invasión napoleónica estaba cantada. Sin embargo, quien tuvo retuvo y España pudo gozar de Scarlatti, que acabó muriendo en Madrid. Vean la película «Farinelli». Ya que sale, permítanme este enlace; sirve para situarse en la época, aparte de para gozar con los sentidos:
https://www.youtube.com/watch?v=9zF-8JGxvR4
Queda muy poco para el dies ad quem de la orgía de ladrillo hortera que sufrimos en España desde los 1980. Tengo la tentación de decir que España sigue en lo más siniestro s. XVIII, pero con la Corte convertida en una corral de trabajadores-directivos, tras heber sufrido cuatro devastaciones:
– la invasión napoleónica,
– la desamortización,
– la guerra civil, y
– la burbuja inmobiliaria.
No sería de extrañar que el referendum por la independencia de Cataluña saliera que sí. Y que, depués, el del País Vasco, también. El cambio al nuevo modelo —Era Cero—, en España, va a ser muy distinto al del resto de países popularcapitalistas, nos tememos. Y esta vez no tenemos ningún scarlatti. Ni siquiera tenemos ninguna Movida Madrileña. Sálvese quien pueda.

P.S. 2: Como ocurriera con la tompreta en el paso del Barroco al Clasicismo, podría estar sucediendo que voces como las nuestras, por su sonoridad tan difícil de matizar, fueran obligadas a desparecer como instrumento solista, aunque siempre habría excepciones:
https://www.youtube.com/watch?v=B1eyZAedhY4
La pieza es el tercer movimento del Concierto para Trompeta de Johann Nepomuk Hummel.

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