TRAS LA CUARTA OLA

(Voltaire sintetiza una nueva lucidez que repudia el dogmatismo. ¡No vivimos en el mejor de los mundos posibles!, como por contra defendía el «cándido» de Leibniz. Nosotros reprochamos a los conservadoritas —conservadurismo predicado del modelo popularcapitalista, en contradicción con el sistema capitalista— no solo que su rococó no es galante, sino que son leibnizianos. No obstante, nosotros no reivindicamos ninguna esencia barroca. Por ejemplo, no todo Haendel y Gluck nos gusta; tienen pasajes pesadísimos.)

HAY POR AHÍ DEMASIADO «EMIC».-

Nosotros, como analistas de la economía, acertamos más porque nuestro punto de vista es eminentemente «etic». Intentamos salir de nosotros mismos y ver la situación como la ve quien viene de fuera.

Los conceptos «punto de vista emic» y «punto de vista etic» vienen de la distinción, en lingüística, entre «Phonemics» (Fonología —lenguaje—) y «Phonetics» (Fonética —física, fisiología—). Hay una regla mnemotécnica para acordarse del significado:
– eMIc, mi, yo, yo, yo, inmanencia, lo subjetivo;
– eTIc, ti, tú, tú, tú, trascendencia, lo objetivo.

Siempre ponen el ejemplo de la vaca en la India. Desde el punto de vista emic, no se matan vacas en la India porque «las vacas ‘son’ sagradas». Desde el etic, porque, si no, por comerte un par de filetes —están delgadísimas—, te quedas sin leche, sin calor por la noche y sin abono y combustible —estiércol—. También ponen el ejemplo del cerdo como animal impuro en el judaísmo y el islam.

Desde el punto de vista emic, sobrevaloraríamos las viviendas básicas porque «resulta que los españoles somos ‘genéticamente’ así y esto son ‘lentejas’ —necesidad básica—: si quieres las tomas y, si no, ¡puerta!». Por contra, nosotros nos limitamos a alinearnos con el sistema: sobrevaloramos las viviendas de los trabajadores para creernos ricos («The asset economy» & «The debt-propelled economy») y, por ello, somos ahora pobres; y, si estamos volviendo a sobrevalorarlas es porque le interesa al sistema colocar los restos antes de «El Grande», que es como llaman en San Francisco, al gran terremoto que se sufren ahí cada siglo y medio, provocado por la Falla de San Andrés.

Nosotros estamos alineados con San Francisco y San Andrés… y con el Papa Francisco.

A nosotros nos importa lo justo —más bien, un bledo— lo que los jugadores inmobiliarios tienen dentro de sus cabezotas de usureros. Nosotros intentamos verlo objetivamente, lo más desde fuera posible. Nosotros, siguiendo las instrucciones del Papa Francisco —y de las autoridades monetarias—, somos no-inmanentistas.

Como los inmuebles no valen lo que la gente está dispuesta a pagar por ellos, hay órdenes expresas para cubrir —provisionar— la diferencia entre su precio extravagante y su valor intrínseco, y para deshacerse de ellos cuanto antes (2018). De ahí el resentimiento de los jugadores contra el sistema. Como buenos hidalgos de caldo claro, sacan pecho por sus «propiedades», poniéndose muy feos —salarios y pensiones a la baja, pero «recuperación» de precios inmobiliarios—, haciendo sufrir a quienes tienen por debajo. Pero son trabajadores y cuando vuelven a su puesto en el sistema, tienen que afanarse en cambiar el (su) modelo porque el sistema ya no lo quiere (curiosamente, mientras escribo esto, Windows 10 ha estado trabajando en segundo plano y ahora me saca un cuadro de diálogo que dice: “Se ha cambiado la configuración… reinicie el equipo para que estos cambios se apliquen”; ¡ja, ja, ja!, exactamente lo mismo que estoy diciendo, con el miedo a que, al reiniciar, no funcione… ¡con la complacencia que tengo yo con lo mío, como buen pecador que soy!).

San Francisco, San Andrés, Papa Franscico… y a partir de hoy con «San» Pedro* y «San» Pablo.
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Gracias por leernos.
___
* CARRETERAS & CALLES.- Tras entregar su acta de diputado, dice «San» Pedro, El Preservado, que se va a echar a la carretera para «recorrer todos los rincones de España y escuchar a quien no ha sido escuchado». Por su parte, el apóstol «San» Pablo lleva ya tiempo triunfando con «la ley de la calle». De la Superestructura (Überbau), por fin, pasamos a las infraestructuras, señores. No lo digo de cachondeo.

pisitófilos creditófagos

(Nosotros, cristianos y liberal-auténticos —MENOS LIBERALIZACIÓN Y MÁS LIBERACIÓN de losa inmobiliaria—, somos tan volterianos como marxianos. Pero no le hacemos ascos a nada. Por ejemplo, a Bach. Con Bach nos pasa como con Mozart: nos gusta todo. Como aporreador del piano, soy muy «clavebientemperadista»; y, desde luego, hay mucho de «El arte de la fuga» en nuestra visión «symplokeísta» de la dialéctica. Lo mismo nos pasa con la Economía: nuestro enfoque es más etic que emic —nuestro vídeo VR 360º favorito es «Nomads»— y no le damos la espalda a nada ni a nadie. Cuando llegue la hora de huir del dinero y refugiarse en inmuebles, se sabrá y lo proclamaremos. Pero me temo que eso no va a pasar ya jamás en países como el nuestro, al menos en todo lo que queda de siglo XXI: la fortaleza del euro es inmarcesible. Las viviendas básicas no «valen» prácticamente nada; y si hay gente que paga precios extravagantes por ellas es por contagio del poco aprecio al dinero exhibido por los triunfadores usureros de el «Pisito & Paguita & Cartillita», desde El Gran Wyoming hasta El Registrador, pasando por todos aquellos que solo saben jugar a capitalistitas con dinero del casino.)

HOY ESTRENAMOS OTRA TRISTE LEGISLATURA DE «TONTOS* DE LOS PISITOS».-

En España, el disfraz de moda ahora no debiera ser el de payaso diabólico —brexits & trumps—, sino el de zombi angelical. La España actual no es un circo, sino una morgue. No hay comedia, ni siquiera tragicomedia; hay tragedia a secas y, además, sin grandeza, urdida solo con mezquindades.

Ahora bien, con los países todavía no estrangulados financieramente, compartimos la parálisis de la mayoría natural, resentida contra el sistema al darse cuenta de que éste le pinchaba ordenadamente su amada burbuja inmobiliaria, se aprestaba a bajarle sus pensiones y le ponía los tipos de interés a cero; es decir, cuando ha visto que el sistema no estaba por la labor de mantener el «Pisito & Paguita & Cartillita», sino por salvar del colapso a su contrario, el «Trabajo & Empresa».

En España, el muñidor del modelo popularcapitalista no ha sido el socioliberalismo —mal llamado neoliberalismo—, sino la socialdemocracia. De ahí que sea ella la que sufra las iras de la mayoría natural resentida.

No obstante, es sorprendente lo entero que está el PSOE —y lo bien que ha preservado a su líder, Pedro Sánchez— tras haber sufrido:
– la pérdida de votos por la derecha (C’s);
– la pérdida de votos por la izquierda (P’s); y
– el fraccionalismo.

Hay que ver la eclosión electoral de C’s & P’s como una manifestación política de la descomposición de la pisitofilia creditofágica.

Recordemos que, cuando el sistema quiere cambiar de modelo, los conservadores del modelo resultan antisistema.

La nueva legislatura es una alianza en el corredor de la muerte entre fuerzas pro-modelo, liderada por El Registrador de Inmuebles. En dicha alianza unos muestran su apoyo diciendo que sí, y otros, listísimos, diciendo que sí-pero-que-parezca-que-no**. Unos y otros van a asegurarse de que, agotados los aplazamientos, cuando llegue el día de la ejecución, la inyección letal solo se la lleve el PP.

Empezaremos a tener noticias de la UE inmediatamente.

España está en un punto en el que la mayor recaudación tributaria que requiere la consolidación fiscal ya no puede basarse más en la actividad y el empleo ordinarios, máxime en un entorno recesivo como el que se nos echa encima. Solo puede enfocarse hacia la MATERIA IMPONIBLE INMOBILIARIA. ¿Qué mejor que una legislatura nominalmente pro-inmobiliaria para ciscarse en las «himbersiones»? ¿Acaso no están «recuperándose»?, je, je. No hay peor cuña que la de la misma madera.

Ahora bien, estamos asustadísimos porque esta fauna es tan hidalga de caldo claro que es capaz de intentar un remiendo «a la chipriota» —contra los depósitos bancarios—, antes de doblar su patética cerviz. Pero avisamos: SI OSAN TOCAR LOS DEPÓSITOS BANCARIOS, OLVÍDENSE DE ESPAÑA PARA SIEMPRE.

Gracias por leernos.
___
* Aunque haya quien no quiere entender nuestras expresiones, «tontos de los pisitos» no es nada peyorativo. Viene de la frase «gustar más que a un tonto un lápiz».
** En situaciones de cambio estructural, nada parece lo que es.

(No consumimos porque ahorramos. Y ahorramos en activos financieros muy líquidos porque la moneda que tenemos para ahorrar es muy, muy buena. Y más buena que va a ser conforme sigamos adelante con la Transición Estructural posburbuja popularcapitalista occhentera. No digamos ya a poco que China, etc. ayuden.)

AL FINAL DE LAS BURBUJAS NO HAY QUE CREERSE NINGUNA OPERACIÓN FINANCIERA RELATIVA AL ACTIVO PINCHADO.-

Lo que caracteriza el final de las burbujas es el «LAST RESORT LENDING»: el préstamo de última instancia que los contribuyentes otorgamos a las entidades financieras comprometidas.

En las entidades de crédito, inmediatamente tras el pinchazo, hubo una oleada de personificación independiente de la basura inmobiliaria (bancomalismo impropio).

Después, en 2012-2013, tras la intervención de la UE, y antes de proclamarse el «ya nos estamos recuperando», tuvo lugar una segunda ola, mediante la «cesión» (¡ja!) de la gestión de la basura inmobiliaria atragantada —no se vendía una escoba—:
– Santander (Altamira) a Apollo;
– Caixabank (Servihabitat) a TPG;
– Bankia (Bankia Hábitat) a Cerberus;
– Banesto (Aktua) a Centerbridge;
– Popular (Aliseda) a Värde y Kennedy Wilson;
– etcétera.
BBVA (Anida) y Sabadell (Solvia) quedaron al margen. Mientras tanto, las entidades de crédito nacionalizadas le traspasaron a la Sareb toda su basura, a precios superiores a los valores contables —ergo, dando beneficios meramente contables—. Ésta, en 2014, cedió su gestión a Haya Real Estate (Cerberus), Servihabitat y Altamira: ¡una gran gestora de basura externalizando su actividad principal a basureras de segundo nivel, que, a su vez, tenían externalizada su gestión!

No hay externalización alguna, señores. No sean ingenuos. Es todo una gran pantomima con una única finalidad: la salvaguardia de la Contabilidad de un sistema financiero «last-resort-lendingueado».

Después se proclamó el «ya nos estamos recuperando». La gente comenzó a picar (Re-Burbuja) y, ahora, maduro el «yanosestamosrecuperandismo», viene una tercera ola de mareamiento de la basura sobrevalorada, en la que hay un ingrediente picante: tu dinerito, tierna criaturilla.

En la arquitectura basurera, comienza ahora el protagonismo de los terminales de ordeño de los ahorrillos de los particulares, con la zanahoria de hipotéticas migajas futuras en una presunta inmensa tarta de alquileres. ¿Pero no habíamos quedado, cuando la reforma de la LAU, en 2013, que no nos interesaba que los niños vivieran de alquiler sino que «himbiertieran» —comprándole maulas a la banca—, razón por la cual destruimos el inquilinato —a la par que hacíamos creer a tocatejistas potenciales, como habíamos hecho con hortelanos solares, preferentistas y otros membrillos, que su usura quedaba asegurada por ley con el desahucio exprés y la reducción de la duración de los contratos a un solo y miserable año—? Curioso «negocio» el consistente en comprar participaciones en empresas cuya actividad es explotar un contrato jurídicamente destruido, es decir, declarado oficialmente ‘non grato’ —con el alquiler no gana ni la banca, ni el fisco, ni el PIB—.

Estamos en la fase «Merlines y socimis». Manda narices poner el nombre de un mago de barba blanca y varita, a un patrimonio cuyos ingresos son los alquileres en una economía que tiene todavía pendiente el reequilibrio de precios relativos inmobiliarios, es decir, un fondo cuyas participaciones tienen asegurado un horizonte de iliquidez. ¿Y qué me dicen llamar «sunrise», que suena tanto a sonrisa, al reconocimiento del fracaso del gran proyecto inmobiliario-financiero de los residuos de la tecnocracia desarrollista?

Hay que ver los escarmientos con activos financieros híbridos (preferentes, cuotas participativas, etc.) como una etapa preparatoria del odio al dinero sin la que sería posible desempantanar la basura inmobiliaria congelada que anega al sistema financiero.

Hoy la frase «el mercado inmobiliario se está recuperando» solo tiene sentido financiero. El rol que se pide a los demandantes de vivienda es una cabronada, perdón por la expresión:
– «Hijos, queremos que acabéis comprando. No que tiréis el dinero viviendo de alquiler… y no os quedéis con las maulas que nos anegan. Pero, como seguimos sin poner los precios en su sitio —porque todavía no nos atrevemos, aunque empezamos a ver que ya podríamos hacerlo—, os forzamos a vivir de alquiler. Sacrificaos una temporadita más, majetes. ¡Es que necesitamos que haya expectativas de ingresos por alquileres con los que poder montar nuestros últimos enjuagues!».
O también:
– “Pardillos con dinero, uníos al arca de Noé; aquí tenéis un hueco, membrillos, entre los burros y los cerdos”.

Le verosimilitud de la tercera ola se asegurará exhibiendo cómo operadores «indpendientes» se salen de «merlines y socimis» con «jugosas» ganancias. Lo habitual.

LO QUE NO SABEN LOS «HIMBERSORES» ES QUE, TRAS LA CUARTA OLA —porque la sobrevaloración inmobiliaria es lo que tiene trabada la economía ordinaria—, EL SISTEMA FINANCIERO ACABARÁ DESHACIÉNDOSE DE T-O-D-A LA BASURA A «PEDO DE PUTA», perdón por la expresión. Obviamente, le echarán la culpa a «San» Pedro y «San» Pablo.

A nosotros, los estructuraltransicionistas, nos interesa que ahora haya muchos membrillos que piquen en «merlines y socimis».

Tengamos paciencia.

Gracias por leernos.

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