«DIECISIETEPORCIENCULIZACIÓN».

2016, EL AÑO DE LA «NORMALIZACIÓN»; JA, JA, JA.-

¡Qué asco de 2016!

Hemos tenido que tragarnos el sapo de que El Pisito reburbujea.

Y que los magnates inmobiliarios y sus lametraseros tengan que ser quienes nos van a «salvar» inflacionándose ellos, destruyendo la UE y metiendo en el Estado a villanos de comic.

La imagen de 2016:
https://www.thesun.co.uk/wp-content/uploads/2016/11/nintchdbpict000281905647.jpg?w=960&strip=all

Evidentemente, las autoridades nos hemos visto obligadas a intentar subir un poco los tipos de interés, pero para tener munición para el día en que la panda de gilipollas popularcapitalistas, perdón por la expresión, se de de bruces contra la realidad de que NO HAY MÁS RIQUEZA QUE EL TRABAJO ORGANIZADO EMPRESARIALMENTE.

2017 va a ser más de lo mismo, aunque con incertidumbre creciente y gran deterioro en la periferia, como lo es España. Pero el lío será en 2018.

Un gran consejo para 2017: MANTÉNGASE EN DINERO, ¡por Dios!

Gracias por leernos.

P.S.:
REFLEXIONES SOBRE LA REINFLACIÓN.-

Las ansias inflacionistas se deben a dos dolores:
– al pinchazo de la burbuja inmobiliaria (pisitofilia); y
– al las deudas hipotecarias (creditofagia).
No obstante, ¿dónde está escrito que, con una reinflación general:
– van a dejar de bajar los de los inmuebles; y
– van a subir las rentas con las que se honran las deudas hipotecarias?

La reinflación general se desagrega en tres grandes encarecimientos de precios:
– bienes y servicios (inflación propiamente dicha);
– dinero (tipos de interés); y
– divisas (tipos de cambio).

Cada encarecimiento, a su vez, se compone de multitud procesos, cada uno con sus tiempos, niveles y volúmenes. Casi todos están relacionados y esas relaciones son biunívocas.

Es muy importante diferenciar entre el corto y el largo plazo, sobre todo en materia cambiaria. Hay procesos que a corto plazo parecen inflacionarios, pero a largo plazo pueden ser deflacionarios —v. gr., la reburbuja inmobiliaria que vivimos—.

Hay cuatro relaciones de causalidad muy difundidas —cacareadas—, pero que son solo verdad a medias, máxime en un mundo financieramente muy globalizado y con grandes áreas monetarias:
– la que vincula tipos de interés bajos con inflación «de activos»;
– la que dice que subimos y bajamos los tipos de interés se porque queremos controlar la inflación;
– la que encadena subida de tipos de interés, atracción de «capitales» a corto plazo y apreciación cambiaria inmediata —bajada de tipos de cambio—; y
– la que conecta devaluación cambiaria con estímulo de las exportaciones, más actividad interna y más inflación.

No es nada fácil reinflacionar de verdad. Se corre el peligro de toquetear los precios relativos y dejarlos peor de lo que están por culpa de la deformación por la burbuja.

Deflación es la caída general de precios, o lo que es lo mismo, que el mismo dinero da para más. En esta situación, lo consistente es que bajen los tipos de interés y se abaraten las divisas. La deflación es mala cuando tiene lugar mientras se encarece y revalúa la moneda, en medio de un una alza del nivel de tipos de interés.

Si sube la inflación y los tipos de interés, la moneda se ha de depreciar, aunque inmediatamente se aprecie.

NOSOTROS CUMPLIMOS DICIENDO QUE LA REINFLACIÓN QUE SE INTENTA EN EEUU, si fuera de fondo y triunfara, SERÍA A COSTA DE AÑADIR DEFLACIÓN AL ICEBERG DEFLACIONARIO DEL RESTO DEL SUPUESTO «IMPERIO». Añadimos que creemos que no lo van a conseguir, pero que, al intentarlo, países superendeudados occidentales, como España, se van a ver en apuros. A corto plazo:
– subirán muchos precios sin fundamento para ello, pero no tus rentas;
– los tipos de interés acabarán subiendo por contagio, dada la globalización financiera y las políticas de supuesto estímulo fiscal-construcción que se anuncian como «la» solución para sustituir a las de supuesto estímulo monetario actual, tontada que llaman «normalizar»; y
– dirán que el euro se debilita, pero seguirá fuerte para una economía como la española, pero no para Alemania, ni para China.

pisitófios creditófagos

(En octubre de 2015, elaboramos un «Guion para un vídeo estructuraltransicionista», que constaba de 11+1 fichas —por cierto, nos hinchamos a poner tilde en la palabra guion—. En nuestro afán por hacer ver que las rentas inmobiliarias, las pensiones, los intereses y los sueldazos son tan primarias que las dos académicamente «primarias» —Remuneración Asalariados y Excedente Bruto Explotación—, distinguimos entre lo que llamamos distribución primaria teórica y práctica de la Renta. Nos arrepentimos de estos adjetivos y, en noviembre pasado, los sustituimos por originaria y derivada. Bueno, pues nos volvemos a arrepentir ahora. Creemos que hay que dejar estar tal cual el concepto académico de distribución primaria y que hay que enfatizar que nuestras cuatro rentas son previas —se extraen antes—. Por eso, proponemos la siguiente redenominación de las 11+1 fichas, que nos comprometemos a volver a redactar cuanto antes:
0.- Introducción. El Enfoque de la Renta.
1.- Producción transformada en Renta.
2.- Renta adicional traída del futuro.
3.- Distribución primaria de la Renta.
4.- Distribución SUPRAPRIMARIA de la Renta.
5.- Supersalarios.
6.- Inmediatez en la retención de rentas improductivas.
7. El Gasto.
8.- Demanda Privada y Pública, e Interna y Externa.
9.- Incompatibilidad entre el Capitalismo (y su Estado del Bienestar) y el Capitalismo Popular.
10.- Estrangulamiento financiero del Capitalismo Popular.
11.- El Ortograma en la Transición Estructural.)

***RENTAS SUPRAPRIMARIAS.-

Lo llaman crisis pero solo es una burbuja inmobiliaria.

Con el fenómeno BrTr (Brexit-Trump), se habla de que «así cayó Roma» y de que «así ascendió Hitler al poder». No falta razón. Se imputa a «la» crisis.

Pero la tan cacareada crisis solo es un tumor maligno surgido del seno de la clase trabajadora, por causa de la distribución improductiva de la Renta.

Un agente inmobiliario de Miami, el otro día, por televisión:
– «Antes, nuestros clientes eran personas que tenían dinero porque ‘hacían’ cosas. Hoy son ricos que ‘no-dan-Trabajo-ni-a-su-secretaria’».

Todos sabemos que se trata de una nueva clase social que no tiene nada que ver con los capitalistas de toda la vida. Es el MULTIMILLONARIADO POPULARCAPITALISTA, una amalgama de parásitos que explota los filones de extracción improductiva de rentas.

Entre los daños que genera el multimillonariado popularcapitalista, dos ocupan un lugar preeminente:
– el intercambio de inmuebles por millonadas en efectivo; y,
– lo que es casi lo mismo, el odio o desprecio al valor del dinero.

Obviamente, es en la clase trabajadora donde surge el ‘todos capitalistitas’.

Los capitalistas de verdad, titulares del Capital auténtico (Activo menos Pasivo), que sí organizan empresarialmente el Trabajo y conocen el valor del dinero, se han apuntado al popularcapitalismo, disimulando sus beneficios como alquileres, pensiones, rentas financieras y supersalarios, conceptos todos que funcionan como gastos deducibles de sus impuestos.

El popularcapitalismo ha deformado el algoritmo financiero-fiscal; y autoridades y comunicadores acaban no sabiendo qué clase social es la dominante.

Pero el Capital ya está arrepentido de tanto capitalistita. Contratar un trabajador es echarte su casero a tu espalda. Son los empresarios quienes deciden el nivel de las rentas salariales con que se definen las hipotecarias y los alquileres , determinando así el límite máximo al que puede llegar la hinchazón de precios inmobiliarios.

Ahora, veámoslo en términos de Contabilidad Nacional.

La Renta —una forma de ver el PIB, entre la Producción u Oferta y el Gasto o Demanda— no se distribuye primariamente solo a trabajadores y empresarios. Por encima de las rentas salariales y empresariales, hay cuatro tipos de RENTAS SUPRAPRIMARIAS retenidas antes de que trabajadores y empresarios obtengan efectivamente sus salarios y beneficios:
– inmobiliarias,
– pensiones,
– financiero-fijas, y
– supersalarios.

Algunas veces hemos calificado a estas rentas como primarias «derivadas», para distinguirlas de las que llamábamos primarias «originarias», rindiendo demasiada pleitesía al formato clásico de la llamada Cuenta de Explotación, de la Contabilidad Nacional, que distingue solo dos destinos de la Producción: la Remuneración de los asalariados (RA) y el Excedente bruto de explotación (EBE), dicotomía contable donde patronal y sindicatos equivocadamente se miran para medir sus fuerzas respectivas. Nótese que:
a) la RA incluye dos conceptos que no son rentas del Trabajo-Empresa (salarios): pensiones y «sueldazos» de trabajadores-directivos, profesionales, artistas y deportistas; y
b) el EBE incluye dos conceptos que no son rentas del Capital-Empresa (dividendos): rentas inmobiliarias (alquileres y plusvalías) y rentas financiero-fijas (intereses).

Nos arrepentimos de la distinción entre rentas primarias originarias y derivadas. Para empezar, en el origen, solo hay una fuente de la Renta: el Trabajo. Todo lo demás deriva de él.

¿Por qué hemos caído en este error? La Economía académica nos acusaba de añadir cuatro rentas a las dos llamadas «primarias». Algún profesor llegó a decirnos:
– «Lo que hagan trabajadores o capitalistas con sus rentas es cosa de ellos».
Pero el modelo de declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas nos devuelve, año tras año, a la triste realidad de que la obtención de rentas salariales y empresariales, es posterior a la extracción de los cuatro tipos de rentas «improductivas» —prescindibles para la Producción—. Hoy proponemos una nueva denominación para estos cuatro jinetes del apocalipsis capitalista: rentas supraprimarias.

¿Por qué los economistas académicos desatienden la distribución de la Renta si, en la práctica, lo que nos interesa a todos es quién obtiene rentas? Inicialmente, la razón está en que, desde sus inicios, el propio capitalismo acepta ser malo distribuyendo la Renta. ¡Pero ahora no estamos distribuyendo la Renta solo entre trabajadores y capitalistas! Hoy la mitad o más de la Renta se pierde como agua en un cesto por culpa de la extracción previa de rentas improductivas.

El éxito de la nueva clase social parasitaria —millonarios popularcapitalistas— ha retorcido el concepto sociológico de Capital. Ahora, para poder llamar capitalistas a los extractores de rentas improductivas, se acepta alegremente que hay nuevas formas de «Capital», como son:
– que su piso esté mejor localizado que el tuyo (PISITO);
– que nacieron antes que tú (PAGUITA);
– que el ahorro de toda su vida se merece una recompensa superior a lo que avanza tu economía (CARTILLITA); y
– que tienen un «talento» del que tú careces (SUELDAZO).
Así, tú puedes ser capitalistita, dependiendo de si lo tuyo se incluye o no en la redefinición del Capital que toque según la vertiente popularcapitalista de turno.

La Economía académica se olvida del Capital y de la distribución de la Renta. Se concentra en la Producción (Oferta) y en el Gasto (Demanda). Ello hace que las propuestas «sensatas» de política económica se limiten a medidas «de Oferta» y «de Demanda», que no solo no resuelven las crisis ocasionadas por la mala distribución de la Renta, sino que las agravan, por la misma razón por la que empeoran las averías haciendo rodar a los coches gripados.

Gracias por leernos.

P.S.: ¿Se les ocurre otro calificativo para las rentas supraprimarias?

Quelifóbicas transicionólogas

Gracias Maestros. No se me ocurre mejor nombre que supraprimarias, para las rentas de los que yo llamo alfas (alfas y alfalfas, en el término más despectivo posible hacia las hembras y machos alfa-lfa )

Propietario Burbu

Yo las llamaría “Rentas Sustractivas”. Y no sólo por la rotundidad del verbo sustraer, al que honran (robar algo de forma oculta o fraudulenta), sino por analogía con la Teoría de Color, donde los Colores Sustractivos se oponen a los Colores Aditivos, es decir, se oponen a la propia Luz.

Mientras en los Colores Aditivos, a partir de la oscuridad más absoluta (el Negro), al adicionar mas colores se obtiene más luz, más luminosidad, en los colores sustractivos cada nuevo color aplicado resta, es decir, nos devuelve a la oscuridad.

Los colores aditivos son Remuneración Asalariados y Excedente Bruto, y los colores sustractivos son las rentas supraprimarias. La luz es creación de riqueza, entendida como progreso y bienestar, y la oscuridad, su destrucción.

La paradoja es que, en el mundo real, los colores sustractivos no son sino colores secundarios de los segundos, y por ello, falsos colores “primarios”. Las rentas “supraprimarias” serían, por analogía, unas falsas rentas primarias.

Yo hablaría de “Rentas Aditivas” y de “Rentas Sustractivas”.

Propietario Burbu

CORRECCIÓN: La paradoja es que, en el mundo real, los colores sustractivos no son sino colores secundarios de los COLORES ADITIVOS, y por ello, falsos colores “primarios”.

pisitófilos creditófagos

(Magníficas aportaciones sobre la calificación de las rentas supraprimarias: rentas alfa y, sobre todo, rentas sustractivas, en contraposición a las aditivas.)

«DIECISIETEPORCIENCULIZACIÓN».-

Perdonen la palabrota.

Los años anteriores al pinchazo ordenado de la burbuja inmobiliaria éste ya era un secreto a voces. El sector consiguió colarles, a las acobardadas autoridades bancocentralistas, varios 17% anuales seguidos. La excusa era que se trataba de ganar tiempo para el día después en el proceso de desinflamación de precios y gestión de la descolateralización de la inversión crediticio-hipotecaria:
– «Total, tres o cuatro 17% no agravan demasiado la situación, pero tienen la ventaja de que, mientras vayáis dando su rebobinado, tendréis holgura suficiente para ir gestionado la crisis de entidades de crédito y de deuda pública».
El caso es que las autoridades hicieron suya esta añagaza.

Somos tan cobardes que, diez años después, a duras penas podemos considerar rebobinada aquella serie de 17%. ¡Fijaos si falta aún bajada de precios inmobiliarios hasta los de equilibrio «por fundamentales»!

Añadan que la actual reburbuja no es una burbuja de avaricia propiamente dicha, sino que es fruto del miedo de un sistema financiero procrastinador, que se sabe no suficientemente desenladrillado para afrontar la recta final de la transición del modelo popularcapitalista ochentero a la estable Era Cero.

Pues bien, hoy tenemos otro 17% oficial encima de la mesa. Pero no es en precios inmobiliarios. Es un 17% muy serio que nos confunde sobre la situación límite en que nos encontramos —ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO TOTAL FINAL— y que, además, también habrá que rebobinar en su día.

Según un grupo de economistas críticos (Barba, Laborda, Bermejo y Centeno, junio-noviembre 2016), el dato-PIB oficial español es muy superior al real. Lo han estimado en las tres fases de Contabilidad Nacional y así se lo han comunicado a las autoridades de la UE:

1) Producción.-
Observando la Producción, el PIB real sería un 18,7% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-07-04/insostenible-pib-18-menor-deuda-24-mayor_1227235/

2) Renta.-
Observando la Renta, el PIB real sería un 18,68% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-10-03/pib-rentas-inferior-al-oficial_1269204/

3) Gasto.-
Observando el Gasto, el PIB real sería un 17,1% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-11-07/pib-guindos-gasto-bce-y-ahora-que_1285637/

Estos tres artículos son de obligada lectura.

Gracias por leernos.

FELIZ AÑO NUEVO.

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