¡ABAJO LA TIRANÍA INMOBILIARIA!.-

(Schönberg amaba el 12 de la escala cromática. Los que amamos el 12 —como un servidor, fan de Lulú, de Berg—, no odiamos el 13, porque resulta al rematar la escala. Así pasa en todas las escalas. «Doe, a deer, a female deer. Ray, a drop of golden sun… That will bring us back to Do». Este año acaba en 7, el número perfecto: los cuerpos celestes que se ven sin telescopio, que sirvieron para dar el nombre a los días de la semana —lunes, Luna; martes, Marte… domingo, ‘dies solis’ cristianizado en ‘dies dominicus’—. El ciclo lunar es de 7 por 4 semanas, 28 días, ciclo al que el ser humano ha sincronizado su fertilidad. El ortograma apuntaba a 2018, pero no contaba con las sorpresas antisistema del brexit y de Trump. Por eso, no excluimos que nuestro previsto Repinchazo 2018 se anticipe a este triste año que empieza, máxime en España, donde campa la autocomplacencia, pero no se están haciendo los deberes —«No effective action has been taken by Spain»—:
http://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/HTML/?uri=CELEX:52016SC0263&from=ga
Estemos atentos, que no es bonito lo que viene, ya sea en 2017, ya en 2018.)

(No cabe duda de que la contradicción principal no es entre EEUU y la eurozona, sino entre EEUU y China. De ahí el interés objetivo por que no prospere la inevitable alianza de los dos grandes vecinos China y Rusia —cfr. Mar de la China Meridional, Estrecho de Bering y Mar Negro—. Ya se ha intentado interferir a la contra, a la afroamericana, pero no funciona; ahora tocan besos caucásicos:
https://i.ytimg.com/vi/a5Eqh7DyCvg/maxresdefault.jpg

EEUU tiene las de perder. No acepta el nuevo rumbo de la Historia. NO e adapta abriéndose a la Era Cero e introduciendo elementos estabilizadores de Economía de Planificación Central —cfr. Política de Rentas Integral—. Se ha apegado al delirio «leydeofertademandista», al modelito popularcapitalista ochentero muerto y al Pensamiento Pabloescobargaviriano. Ha puesto al mando a la nueva clase de millonarios aproductivos dirigida por el «gilygil» norteamericano: un magnate inmobiliario histriónico, mezcla de Cobblepot —Danny DeVito, en el Batman de Tim Burton—, y de Rothstein —Robert de Niro, en Casino, la película de Scorsese—. Por eso estamos tan asustados. El «Trump Phenomenon» hace prueba de la debilidad norteamericana frente a la fortaleza del comunismo «posculturalrevolucionario»; y, en estas circunstancias, cualquier cosa cutre puede pasar en Occidente.)

¡ABAJO LA TIRANÍA INMOBILIARIA!.-

En los 1990, se puso el foco en la deflación y la trampa de liquidez por cuatro razones:
– el triunfo del antiinflacionismo;
– la unificación monetaria europea (Informe Delors);
– la «baburu keiki», en Japón; y
– la reunificación alemana.

Lectura obligada:
https://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2002/20021121/default.htm

En nuestra modesta opinión, no son malas ni la inflación, ni la deflación, siempre que sean moderadas; pero, la deflación es mejor. Lo que es malo es que los precios no se muevan o que tengan que moverse para adaptarse a la tiranía alcista del precio ensoberbecido de un solo bien o servicio. Lo sano es que haya un ajuste permanente de precios relativos. Primero, no todos los precios de todos los bienes y servicios suben o bajan a la vez, en la misma proporción. Segundo, es falso que haya precios de bienes y servicios, por un lado, y de «activos, por otro; se trata de una distinción artificial, anticapitalista y estafadora. Y, tercero, la deflación tiene una ventaja: a diferencia de lo que pasa con precios persistentemente al alza: cuando es a la baja, la actividad económica que prosigue sin cambios es la ordinaria, cuyo núcleo duro es la básica, por lo que la deflación ajusta precios relativos de forma sana, a diferencia de la enfermiza de la inflación, que siempre acaba con crisis bancarias, de finanzas públicas y de comercio exterior.

Tras el triunfo del antiinflacionismo, lo siguiente que tocaba era lidiar con la deflación, lo que requiere cierta pedagogía —aunque la humanidad está preparada porque a lo largo de la historia ha habido grandes épocas deflacionistas—.

Dos lecturas recomendadas, de los 1990:
http://virtual.urbe.edu/librotexto/332_41_BOO_1/portada.jpg

http://images.gr-assets.com/books/1387701560l/923199.jpg

La deflación —deshincharse, adelgazar— es parte de la vida. Querer evitar la deflación es el niño que no quiere crecer —Peter Pan— para no tener que afrontar la enfermedad, la vejez y la muerte. Pero, en el fútbol, hay puestos de delantero, muy bien pagados, vedados para quienes son buenos defensas, muy necesarios también en el equipo. Que lo que extraen los trabajadores-directivos no nos impida ver que, para llegar a serlo, hay que ir por la vida de proinflacionista obsesivo paranoico. El antideflacionismo no hace frente a los grandes desafíos que tiene hoy la humanidad —explosión demográfica, cambio climático, energía, pandemias, hambrunas, etcétera—. O los niegan, o se los quitan de encima con la recetita «leydeofertademandista», cuyo intento de puesta en práctica —imposible— estropea todo mucho más de lo mal que está, dada la muerte por saturación y estrangulamiento del modelo popularcapitalista (cfr. las cabronadas, perdón por la expresión, de liberalizar el mercado de suelo —droga— para atajar la inflamación crónica de precios de la vivienda —drogadicción—, y de destruir la posición jurídica y económica del inquilino para estimular la venta de pisos para alquilar).

La burbuja inmobiliaria no es más que la primera estación en el ‘via crucis’ del aprendizaje de la nueva era de estabilidad monetaria. Es una pataleta:
– «No me importa que no me crezca el salario, tengo el precio de mi vivienda, cuya hinchazón acabará contagiándose».
El caso es que no se contagia y, entonces, «Houston, tenemos un problema»: anidar costes inmobiliarios absurdos en cuentas de explotación menguantes.

Nosotros, los estructuraltransicionistas, queremos creer que el brexitrumpismo (BrTr), y su capitalismo dirigido preservador de la sobrevaloración inmobiliaria, es la última vuelta de tuerca de medidas-trampa no convencionales para intentar burlar la insoslayable deflación. Porque, si fuese la penúltima, la siguiente idiotez no convencional sería una guerra convencional. Por eso estamos tan asustados. De hecho el jaez del impresentable que ha accedido a la Casa Blanca no presagia nada bueno:
https://www.youtube.com/watch?v=ZJkzHXGPXPw
(Los subtítulos tienen una falta de ortografía. Pone: «Te gusta votar a la gente y despedirlos». Debiera poner: «Te gusta botar a la gente y despedirlos». Botar es un argentinismo que significa tirar, echar.)

El BrTr va a fracasar porque lo que deprime la economía no es el iceberg deflacionario, sino la inmo-inflación, mal llamada inflación de activos inmobiliarios. Lo sabemos, ¿pero estamos trabajando para poner en su sitio los precios inmobiliarios? Ahora toca desenladrillar a la banca y ello requiere una subfase de cierto reburbujeo inmobiliario. ¡Que pase pronto! En España, donde ya impera el pensamiento BrTr, aunque en formato cañí “Rr” (Registrador), se hacen tan mal las cosas, que este subperíodo está siendo aprovechado más por cuatro listos particulares que por la banca. ¡Mejor para el proceso estructuraltransicionista español!: contundencia adicional para el REPINCHAZO-2018, aparte de la de partida por la desinflación que viene a la eurozona por el intento reinflacionista BrTr.

Gracias por leernos.

pisitófilos creditófagos

P.S.: En «La muerte de la inflación» (Bootle) y «El triunfo de la política» (Stockman), miembros relevantes del ‘statu quo’ popularcapitalista ochentero, reconocen la gran mentira que fue su comunicación económica, respectivamente, el «siemprealcismo» y el «leydeofertademandismo».

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