EL RELATO DE SEÑORITAS PEPIS Y TONTILOCOS

(Dios mío, cómo funciona de bien «El ángel exterminador», de Buñuel, como alegoría o metáfora para referirse a la ciénaga en la que se han metido los diletantes popularcapitalistitas en casa de los ‘nóbiles’ capitalistas:
– trabajadores auténticos huyendo a tiempo;
– un no-poder-salir del que acaba saliéndose, sí, pero para entrar en otro no-poder-salir peor y más hilarante;
– autoridades y espectadores que no podemos hacer gran cosa;
– envilecimiento de las relaciones;
– desguace del Estado del Bienestar;
– problemas de supervivencia.)

EL RELATO DE SEÑORITAS PEPIS Y TONTILOCOS.-

Para glosar la Reburbuja hay dos relatos: el inmobiliario y el financiero.

a) Relato inmobiliario.- La Burbuja fue un shock de demanda de compra; ahora, la Reburbuja es un shock de demanda de alquiler. En los shocks de demanda, los ‘pobres’ precios se ven obligados por la ley-de-la-oferta-y-la-demanda a irse por las nubes ante supuestas gigantescas cantidades demandadas por turistas y jóvenes que o no quieren, o no pueden permitirse comprar. El relato se completa con que la oferta de vivienda, en realidad, es poca porque el stock vacío está mal localizado o mal conservado, y porque llevamos una década sin construir.

b) Relato financiero.- La Burbuja fue una estafa generacional de los 1980 —se sabía que no vendría ninguna inflación para reequilibrar los precios relativos que se distorsionaban—; estafa que se aprovechó para perpetrar una inmensa traída de Renta del futuro que complementó la Renta ordinaria que de verdad éramos capaces de generar, estimuló la Construcción y nos hizo creer que éramos ricos —Consumo Efecto Riqueza—. Ahora, estrangulados financieramente, estamos en un callejón financiero sin salida y nos vemos obligados a montar una Reburbuja para colocar el lastre de pisos vacíos y créditos dudosos a los tontilocos que aún quedan, antes de pasar página definitivamente. En la burbuja, la «himbersión» era comprar-para-vivir; en la Reburbuja, «comprar-para-alquilar»: de un no-poder-salir a otro no-poder-salir peor.

El propio sector llama «fundamentales inmobiliarios» al relato inmobiliario; engola su voz para hablar de «rentabilidad» sumando «lo que le sacas al bicho» más «lo que ya te dan por el piso»; se niega a razonar en términos que no sean microeconómicos ‘de la señorita Pepis’, pero ocultando maliciosamente la pirámide-ataúd demográfica; y solo acepta discutir con nosotros por qué la juventud no «himbierte» y «tira el dinero» alquilando» —según ellos, algo pasajero—.

Quienes mistifican ahora están incurriendo en una grave responsabilidad moral y, por qué no, jurídico-penal. ¿Por qué hay tanto interés en tatuar en el cerebro la memez de que los alucinantes precios de alquiler que vemos son sanos en términos ‘de mercado’? ¡Que los salarios no van a subir en la misma proporción en la que lo están haciendo los alquileres! Antes al contrario, todo lo que crezca la porción de la Renta que va a rentas inmobiliarias, tendrá que reducirse del resto de destinos de Renta, principalmente, Trabajo, Empresa y Pensiones; aparte de la disminución de la productividad que supone tanto desvío de Renta a bolsillos aproductivos, encima refractarios a soportar su carga fiscal. La memez tiene un pase solo si sirve para que las entidades de crédito se liberen de basura inmobiliaria; pero esto no está sucediendo, al menos, como debiera.

Recapitulemos:

a) CICLO COYUNTURAL (4 AÑOS).- El punto álgido fue en el cuarto trimestre de 2015; ahora ya estamos, inequívocamente, CAYENDO EN LA RECESIÓN coyuntural; y, como en todo ciclo coyuntural declinante, tocan toneladas de “somoscojonudismo”, a ver si cuela que «esta vez es diferente» y la gente se traga que va a prorrogarse en el tiempo la expansión, lo que, en sí, acelera y endurece la recesión, al consumirse las reservas que había para la misma —para regocijo de media docena de rocamboles que se salvan—; como pasa siempre en estas circunstancias, la mistificación macroeconómica se resume en lo que se llama «política del buen camino», cuyos dos ejes son
– “si no abandonamos el camino”,
– “tenemos por delante una larga etapa de crecimiento económico y prosperidad”.

b) CICLO ESTRUCTURAL (4 DÉCADAS).- El modelo popularcapitalista arrancó a mediados de los 1980; tuvo su turning point en el cuarto trimestre de 2006; capituló en 2010; ahora estamos en la fase recesiva del segundo ciclo coyuntural de su transición al nuevo modelo Era Cero; y, como en todo ciclo estructural VENCIDO Y EN TRANSICIÓN AL SIGUIENTE, toca desactivar los motores del modelo superado —a regañadientes de las mayorías naturales resentidas echadas al monte—; y toca, también, hacer el rodaje del modelo de sustitución, cuya puesta en marcha ya está hecha, se quiera o no (cfr. la no-inflación como regla general, el permanente bajísimo nivel de tipos de interés —independientemente de las decisiones de las autoridades monetarias para recuperar algo de munición cara a la recesión coyuntural que se afronta—, y las grandes áreas monetarias estables a largo plazo).

Ya no estamos en la subfase desesperada de congeladurismo, en la que lo prioritario era salvar la solvencia y estabilidad de las entidades financieras. Además, en España, hemos alcanzado el Estrangulamiento Financiero Total Final —como están comprendiendo, por ejemplo, en el Banco Popular, entidad con un nombre que ni pintiparado—. Ahora toca desempantanar la basura acumulada durante tantos años de capitalistitas populares y colocársela al «Vagón de los tontilocos» adoradores de dios ‘semper augustus’ —siempre erecto—, que han abandonado la economía productiva, pero tienen depósitos en los bancos:
http://24.media.tumblr.com/b5af5b73c85f19f01211e7337dbda215/tumblr_mhcdg92q9C1qh9jr9o1_1280.jpg
(Hendrick Gerritsz Pot, 1637, Frans Hals Museum)

Pero es una colocación rarita. Ya no se perpetra vía avaricia/riqueza, sino vía miedo/pobreza:
– «Queridos tontilocos: lo que viene no es bonito. La juventud o no quiere, o no va a poder permitirse vivir como ‘himbersora’ y va a tirar el dinero alquilando; dinero que puedes y debes exprimir tú. Hazte con un ramillete de pisitos-para-alquilar, ahora que todavía están baratos y que tu dinero vale algo; porque, esa es otra, el euro se va al garete con tanto político corrupto y ‘megaburocracia’ (*). Solo hay un dios y ese es ‘el siempre erecto’. ¡Me bajo al bar! (**)».

Nosotros sabemos que los tontilocos ya no tienen masa crítica para ganar de verdad referendums separatistas y elecciones; y, si los ganan, es por los pelos y en contra del ortograma, el stablishment, los cuarteles generales del capitalismo, o como quieran ustedes llamarlo. El brexitrumpismo ha sido su máximo ‘maximorum’.

¿Cómo podríamos llamar a esta subfase o trance en el que concurren una recesión coyuntural y la inflexión definitiva de la transición estructural del modelo popularcapitalista?

Gracias por leernos.
___
(*) La supuesta ‘megaburocracia’ europea (la Comisión) es una persona jurídico pública de tamaño un poco más grande que la AEAT.
(**) ‘Me bajo al bar’ es lo que mi mujer, andaluza, dice que oye cuando se escucha ‘Al•lahu-àkbar’.

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