YA ES OFICIAL: ESTE AÑO NO VAMOS A CUMPLIR EL OBJETIVO DE DÉFICIT PÚBLICO.

(¿Por qué, antes del «tapering», no pedimos haya una «pasteurización» y, con dos pantalones, nos metemos entre pecho y espalda unos meses de tipos de interés bidigitales, hiperinflación ‘a la latinoamericana’ y 2, 3 o 4 euros por dólar? Je, je. En Canadá pudiera estar habiéndola, con el hundimiento de «Home Capital Group»:
https://seekingalpha.com/article/4065550-home-capital-group-time-panic
La causa de que el ladrillo canadiense esté tan ‘siempre erecto’ —semper augustus— está en unos extraterrestres que desconocíamos, las «Ultra Rich Asian Girls»:
https://www.youtube.com/watch?v=BI56XotU8OQ )

YA ES OFICIAL: ESTE AÑO NO VAMOS A CUMPLIR EL OBJETIVO DE DÉFICIT PÚBLICO.-

Anteayer, la autoridad monetaria —Linde— compareció en el Congreso de los Diputados y dijo:
– hay un tono general positivo, pero es debido a la «resistencia notable a la desaparición de los vientos de cola» —dinero barato—;
– la economía crece por la ‘recuperación’ inmobiliaria y el consumo de los hogares (efecto riqueza) —es decir, crece porque reburbujea—;
– se prevé que el PIB nominal solo crezca un 4%, por lo que resulta imposible que se cumplan las previsiones de recaudación tributaria (7,8% para la AEAT y 6,3% para la TGSS); «significaría una respuesta de la recaudación a la evolución de la actividad superior a la observada históricamente y un avance superior al de las bases imponibles, incluso teniendo en cuenta el efecto recaudatorio de las modificaciones normativas»; concluye que hay que vigilar de cerca a la AEAT y a la TGSS, por si hubiera que «aumentar la exigencia en el proceso de consolidación fiscal»;
– la deuda es enorme y sigue en aumento;
– no hay un plan plurianual, ni de contingencia frente a tres vulnerabilidades muy concretas: a) desviación a la baja del crecimiento del PIB; b) desviación a la baja de la inflación; y c) encarecimiento de costes de financiación del endeudamiento público.

En el mismo sentido —exceso irracionalidad de un Gobierno demasiado ‘inmobiliario’—, se han manifestado la AIReF y el Círculo de Empresarios.

Las rentas productivas —Trabajo & Empresa— ya no pueden reprimirse más. Ya se ha dañado la productividad todo lo que se podía. Precisamente, lo prueba la frase falsamente triunfalista: «Ahora creamos empleo creciendo poco» —manera blanconegrista/doblepensadora de decir que, en los empleos creados, se produce menos—. Por otra parte, dado que el patrón de crecimiento económico es una mierda de Reburbuja inmobiliaria, no cabe duda de que va a intentarse el ajuste tocando lo menos posible rentas inmobiliarias. Como no pueden reprimirse las rentas financieras más de lo que ya lo están —el nivel de tipos de interés ya es ínfimo—, solo queda reprimir las pensiones —¡9 millones de perceptores!—.

Ayer fuimos notificados oficialmente de que la cuantía de las nuevas pensiones ya ha alcanzado al salario medio. ¿Qué quiere decir esto, considerando que las pensiones salen de retenciones que se realizan sobre la masa salarial? Estos días está publicitándose que lo más rentable de todo es comprar-para-alquilar a nuevos trabajadores pobres: «A lo que le sacas al bicho tienes que sumarle lo que se te revaloriza el pisito, aparte de que el dinero va a morir»:
http://www.huffingtonpost.es/2017/04/19/le-pen-el-euro-va-a-morir-y-es-mejor-preparar-su-fin-para-evit_a_22045727/
Pobres trabajadores pobres, exprimidos por pensionistas y caseros. ¿«Que se jodan»? ¡Qué asco de opresión popularcapitalista! ¡Qué nostalgia de la opresión capitalista de toda la vida!

Señores, se aproxima la tormenta perfecta. Que esté saliendo de una forma tan cruda en los medios de comunicación significa que el trance está cerca. Será en 2018.

Gracias por leernos (y gracias a Linde por su claridad).

CAPITALISMO POPULAR, PARTIDO POPULAR, BANCO POPULAR.-

De siempre, popular ha sido un adjetivo calificativo ‘rojo’: república popular, ejército popular, frente popular. Hasta que llegaron los 1980: capitalismo popular, partido popular, banco popular.

Está ampliamente aceptada la frase acientífica «estallido de la burbuja inmobiliaria», para referirse a lo que pasó en 2006-2010: el pinchazo-derrumbe de la burbuja-pirámide generacional inmobiliaria 1986-2006.

¿Cómo llamarán ahora al Repinchazo de la Reburbuja que viene en 2018?

En cualquier caso, hay que decir que, como hacen siempre, empezarán negándolo. Transcurrido un tiempo, harán como si llevaran toda la vida avisándolo. Dirán:
– «Yo ya te dije que esto era un shock de demanda de alquiler. ¿Acaso toda burbuja no es sino un shock de demanda?».

Pues, no. Precisamente, llamamos burbujas a procesos en los que la demanda se realimenta artificialmente. Las burbujas son situaciones de no-mercado o anti-mercado, en las que proliferan dos delitos: la estafa y la extorsión.

En la Burbuja («himbertir» para vivir + avaricia), vimos que pasaría como con la filatelia financiera; y que le echarían la culpa a la banca y al bancocentralismo.

En la Reburbuja («himbertir» para alquilar + miedo) va a pasar como con los huertos solares; y le van a echar la culpa a los cambios regulatorios.

Miren cómo está preparándose el boicot al Rerrebajón que vendrá con el Repinchazo:
http://www.elmundo.es/economia/empresas/2017/04/25/58fe579e22601d113f8b463c.html
Todas los bancos tendrían nada más que 6.200 millones de euros de basura para «vender» (sacar de Balance). De este importe, solo 500 corresponderían al Popular. Pero, ¡abracadabra!, éste tendría que deshacerse adicionalmente de 16.000 millones (casi 3 veces lo de todas las entidades juntas), sin tener por ahora otro banco o fondo congelador que le salve creíblemente. El importe tiene demasiado tamaño: solo puede ser absorbido o/y congelado por una entidad grande de verdad que sufrirá por ello; sufrimiento que será para nada porque el Popular solo representa una parte pequeña de la basura inmobiliaria que anega el sistema financiero; y está muy avanzada la Transición Estructural (desinmobiliarización). Gran momento, pues, para el Banco España, porque a medio plazo puede joder, perdón por la expresión, al grande elegido para administrar a corto plazo la supuesta crisis ‘popular’.

Por su parte, rocamboles y tontilocos podrían estar coaccionándonos a los contribuyentes:
– «Obligar al Popular a liquidar, hundiría los precios inmobiliarios, algo indeseable, por el ahondamiento de la descolateralización de la inversión hipotecaria general; además, en vísperas de la entrada en vigor de la revolución contable valorativa prevista para administrar la inflexión en la Transición Estructural posburbuja inmobiliaria».

En clave hipercínica, la crisis ‘popular’ se resolvería desoyendo a rocamboles y tontilocos, y dejando que le echen la culpa del Rerrebajón que viene al Popular. ¿Por qué? Muy sencillo: el Rerrebajon viene sí o sí, independientemente de la situación de bancos pequeños como el Popular; ahora es el Popular, pero tras 2018, podrían ser otros; y el chivo expiatorio es el mejor amigo del hombre.

Recordemos:
http://elpais.com/diario/1993/12/28/economia/757033204_850215.html
«28/12/1993.- El Banco Popular encabeza, por quinto año consecutivo, la lista de bancos más rentables del mundo que anualmente elabora la agencia británica de calificación bancaria IBCA».

Esta vez la frase «estallido de la burbuja inmobiliaria» debiera ser «caída del Popular», a imagen y semejanza de otra frase aceptadísima: «caída de Lehman Brothers»; frase que nuestro cerebro cubista-sintético enseguida transformaría en «caída ‘popular’».

¿Va a ser así? Evidentemente, no. Tampoco es tan grave lo que le pasa al Banco Popular. Simplemente, tiene un empacho inmobiliario; y «ya nos estamos recuperando», ¿o no? No va a haber ninguna eutanasia occisiva. La eutanasia va a seguir siendo lenitiva.

Los calvarios de un banco —iliquidez— y de un partido político —corrupción— que llevan el adjetivo popular en su denominación son una bendición para nuestras tesis anti-popularcapitalistas.

Nosotros cumplimos dando nuestra modesta opinión. Ha llegado la hora de que salvemos al sistema capitalista en España, abandonando a su suerte al maloliente modelo popularcapitalista ochentero; y liberarnos de la mala baba de la extracción parasitaria de rentas, que, amparada en la supuesta justa causa de la ‘popularización’ del capitalismo, al grito idiota de «todos capitalistitas», está comprometiendo la salud de su huésped, la economía ordinaria:
http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2017/03/adler.htm

Gracias por leernos.

 

 

(Está muy bien traída la comparación Clinton-Trump con Macron-Le Pen. Extendámosla a Sánchez-Rajoy. Por cierto, Rajoy suena a ‘rajao’; Trump, a trampa; y Le pen, a pena. Macron suena dulcísimo, como el ‘macaron’ de Nancy.
http://www.france-voyage.com/visuals/photos/macaron-nancy-32696_w300.jpg
Ahora, cuando gane Macron, las fantasías ‘depreciacionistas’ del euro se van a desvanecer, recrudeciéndose el iceberg deflacionario, para mayor gloria de la productiva Alemania; y España, tan ‘chuleta’ ella, con su Reburbuja de erectos ladrillos, va a rechinar más aún de lo que ya lo hace. Gran oportunidad, pues, para el Repinchazo-2018 y el subsiguiente Rerrebajón.)

«VAMOS POR EL BUEN CAMINO», JE, JE.-

La autoridad monetaria está articulando la política de comunicación propia del momento inmediatamente posterior al cenit del ciclo coyuntural y anterior al inicio de la recesión:
http://economia.elpais.com/economia/2017/04/27/actualidad/1493295815_751377.html
«Draghi ve menos riesgos pero mantiene el tono agresivo de la política monetaria. ¿Mejora realmente la situación de la eurozona? La respuesta del BCE es sencillamente genial: sí, no, quizá».

Para la interpretación de esta información, recuerden que la mistificación se perpetra entremezclando las explicaciones del ciclo coyuntural (4 años) con las del estructural (4 décadas). Imaginemos que pudiéramos expresar las subfases del ciclo estructural y el coyuntural con los mismos cuatro conceptos: expansión, contracción, recesión y recuperación. En el momento actual, el ciclo estructural está ‘recuperándose’ de «la crisis» —«estallido de la burbuja inmobiliaria»—; pero el ciclo coyuntural no está recuperándose; no está en la subfase posterior a una recesión; está dejando atrás una subfase de expansión, cuyos máximos estuvieron en el cuarto trimestre de 2015. Esto quiere decir que, cuando ahora nos hablan de recuperación, no se están refiriendo a la coyuntura, sino a la estructura.

Se nos está diciendo, primero, que venimos de máximos coyunturales; segundo, que viene la recesión; y, tercero, que sería bueno gozar de munición —margen para «acomodaticiar» la política monetaria—, pero que hay una restricción estructural que hace que no podamos permitírnoslo. En realidad, nos están diciendo que estamos jodidísimos. Sin embargo, rocamboles y tontilocos dan a entender o entienden lo contrario: que «vamos por el buen camino» y que, en un santiamén, en cuanto se despeje tal o cual duda, se va a «normalizar» no sé qué.

Hay dos cosas muy importantes en la política de comunicación actual:
a) el llamamiento de la autoridad monetaria a subir salarios; y
b) el anuncio de que los datos ‘cocinados’ de crecimiento e inflación debieran decepcionar.

La autoridad monetaria está pensando en la sanación estructural, no en la gestión coyuntural, con la vista puesta en la sustitución del modelo popularcapitalista por el modelo Era Cero. Interprétenlo a luz del Enfoque de la Renta.

Que las rentas salariales ganen cuota en los vasos comunicantes de la distribución Renta, que es un juego de suma cero en primera ronda, significa que debe perderla algún otro extractor de rentas. Se sobreentiende que el perjudicado no puede ser el Capital-Empresa. Por otra parte, las rentas financiero-fijas no pueden reprimirse más de lo que ya lo están, estando el nivel de tipos de interés a cero. Blanco y en botella: el ajuste ha de hacerse o en pensiones, o en rentas inmobiliarias.

Aquí es donde entra la decepción de los datos de crecimiento e inflación: a corto plazo, si las rentas salariales ganan cuota antes de la decepción, como las pensiones están comprometidas, el ajuste solo puede ser en el rentismo inmobiliario. Pero la usura inmobiliaria ha sido muy osada últimamente.

El caso español es muy crudo. En teoría, no deberían tocarse las rentas inmobiliarias porque la mejoría coyuntural trae causa del reinflado de las fantasías inmobiliarias —no al revés, como lo demuestra que los precios inmobiliarios hayan vuelto a las andadas, reburbujeando antes de subida alguna de salarios—. España, pues, estaría abocada a un recorte de las pensiones nominales que se están pagando —no las reales que se pagarán en el futuro—. Si nadie le pone este cascabel al gato, el ajuste no tendrá más remedio que acabar recayendo sobre el rentismo inmobiliario, por más que los usureros intenten sacar provecho de la mejoría salarial, neutralizando sus efectos sanadores para perpetuar su mierda de Reburbuja.

Leemos que las grandes superficies de distribución —El Corte Inglés, Carrefour, Ikea, etc.— y los sindicatos han firmado un nuevo convenio colectivo de grandes almacenes, que afecta a 230.000 trabajadores, y que contempla una subida salarial de hasta el 2,5% este año. No lo interpreten en términos de expectativas de inflación-buena-de-demanda, que sabemos que se proyecta decepcionante. Interprétenlo en términos de los vasos comunicantes de Renta. ¿Hay que dar por perdida esta subida salarial porque los caseros, por anticipado, ya han subido sus rentas usureras invocando un supuesto shock de demanda de alquiler? La respuesta es que depende de cuánto, de esas mayores rentas inmobiliarias, va a ser puesto por los pensionistas, macroeconómicamente hablando.

Cuanto más se moderen las pensiones, mejor para los salarios, dada la rigidez española en materia de rentas inmobiliarias. Cuanto mejor estén los salarios, mejor para el Gasto y la Producción.

Ciertamente, España está metida en la habitación de El ángel exterminador.

Gracias por leernos.

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